Espéralo...

Published on 21 January 2025 at 19:20

Translated by Michael D. Pozo

 

¿Cuál es tu restaurante de comida rápida favorito? ¿Dónde está ese lugar al que quieres ir donde puedes conseguir algo de comida reconfortante sin tener que pasar más de diez minutos esperándola? Dame un par de minutos más antes de que dejes de leer este artículo para correr a ese plato principal en el que estás pensando. Durante casi dos años, trabajé en Chick-Fil-A, y en nuestra ubicación, nuestro objetivo era que 160 autos pasaran por nuestro drive-thru durante la hora del almuerzo. Eso es aproximadamente tres coches por minuto o un coche cada veinte segundos. Por lo tanto, esperar no era nuestro objetivo ni el de los invitados a la hora de alimentarlos. Todo era cuestión de velocidad y precisión.

 

Ahora pensemos en nuestra actitud hacia Dios. Cuando queremos que Él nos bendiga, ¿pensamos: “Dios, vamos a ‘Chick-Fil-A’ esta cosa, dándome ahora mismo las bendiciones que quiero y contestando las peticiones que tengo”? Pues bien, esta actitud puede provocar dos pensamientos. Primero, ¿cuál es el horario de Dios? Segundo, ¿cuál es la bendición que Dios más quiere darnos?

Para ayudar a responder estas preguntas, observemos a Abraham y la muerte de su esposa, Sara, tal como se encuentra en Génesis 23. Dios prometió bendiciones y descendientes a Abraham y que esos descendientes vivirían en Canaán (Génesis 12:1-3, 6-7). ¡Genial! Entonces, ¿cuáles son las bendiciones, quiénes son los descendientes y cuándo se mudarán Abraham y su descendencia a Canaán? Llegaremos al aspecto de las "bendiciones" pronto, pero la descendencia prometida es Isaac, y tardó mucho tiempo en llegar, 25 años para ser exactos (Abraham tenía 75 años cuando llegó la promesa - Génesis 12:4 - y 100 cuando llegó Isaac - Génesis 21:5).

Así que tuvieron que pasar 25 años para que la promesa de Dios de tener hijos llegara a Abraham. ¿Qué hay de la promesa de poseer Canaán? Sí, Abraham vagaba por Canaán, pero no era dueño de nada de ella... hasta que Sara murió. A la muerte de Sara, Abraham hace un trueque con un miembro de una tribu cananea local (Génesis 23:16-18) y compra una cueva para enterrar a Sara (vv. 19-20). Abraham finalmente es dueño de parte de la tierra, pero tomó 62 años para que eso llegara (Abraham tenía 75 años cuando llegó la promesa - Génesis 12:4 - y 137 cuando Sara murió - Abraham era diez años mayor que Sara - Génesis 17:17 y ella murió a los 127 - Génesis 23:1). Entonces, ¿qué nos dicen estos años acerca del horario de Dios en nuestras vidas? Nos dicen que a menos que Dios dé una cantidad específica de años para que algo suceda (lo cual rara vez o nunca hace), Él cumplirá Sus promesas cuando haya ordenado sabiamente que ocurran. ¿¿¿Espera??? Entonces, si no sé cuándo hará lo que ha prometido, entonces, ¿cuál es el punto del cronograma?

El punto del cronograma es ver el panorama general: Dios no quiere que nos concentremos en última instancia en estas promesas, sino en ÉL. Dios no le prometió a Abraham hijos y tierras solo para que Abraham finalmente se enfocara en esas cosas. Más bien, los estableció como herramientas para convertirse en el Dios personal y relacional de Abraham (Génesis 17:7). De hecho, Dios reitera y establece esta relación también con Moisés y todo el pueblo de Israel (Éxodo 6:7-8).  Y eso es lo que Él desea hacer contigo, querido amigo. En última instancia, no vivas esta vida revisando el horario de cuándo Dios responderá ciertas oraciones o te proveerá esto o aquello. Míralo. Ámalo. Deséalo (Mateo 22:35-40; Juan 17:3). Ese es el propósito de Sus promesas en Su horario.

Follow us on Social Media!

Create Your Own Website With Webador